EL REALISMO EN ESPAÑA
El realismo es un movimiento de la segunda mitad del siglo XIX que concibe el arte como representación exacta de la realidad a través de una observación minuciosa, desapasionada, impersonal y objetiva. Centra su atención en la descripción de costumbres contemporáneas y en el relato de la vida cotidiana.
Previamente, en España se cultivó el costumbrismo, pero la nueva tendencia se consolida con la generación de 1868.
En el realismo predomina la novela, cuyo objetivo es el retrato objetivo del mundo de la burguesía y sus problemas. Sus características esenciales son la verosimilitud, una gran capacidad descriptiva, el retrato de los temperamentos de los personajes (novela psicológica), el narrador omnisciente, la idea de arte útil para reformar la sociedad (novela de tesis) y la adaptación del lenguaje a la índole de los personajes.

José María de Pereda, escritor cántabro, es autor de algunas novelas de tesis, en que defiende sus ideas conservadoras frente al liberalismo (El buey suelto y De tal palo, tal astilla). Sin embargo, sus mejores obras son dos novelas de ambiente regional y tono costumbrista: Sotileza y Peñas arriba.

Juan Valera, novelista andaluz, diplomático de profesión, buscó, a través del realismo, representar la belleza ideal. Sus mejores novelas son Pepita Jiménez y Juanita la larga, cuyas protagonistas son modelos de belleza, inteligencia y espíritu práctico.

Posteriormente, se produce la evolución de la novela realista, que se tiñe de ciertos tintes naturalistas, con una visión más cruda de la realidad y unos protagonistas condicionados por el medio social en que viven, que los conduce a la degradación y al fracaso. Así sucede en algunas novelas de Galdós (verbigracia, La desheredada), de “Clarín” y de Emilia Pardo Bazán.

Emilia Pardo Bazán fue escritora de cuentos y novelista, amén de ser quien más se aproximó al naturalismo. Entre su producción literaria descuella Los pazos de Ulloa.
En esta entrada he pretendido centrarme exclusivamente en el realismo en España. Pese a ello me es imposible no mencionar a cultivadores de dicho género en Francia (Stendhal, Flaubert y Balzac), Inglaterra (Dickens) y Rusia (Tolstoi, Dostoievski y Chéjov).
Fuentes Calvo, Daniel (Derecho + Periodismo).
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